BUENOS AIRES, 7 de mayo de 2026. — Dentro del universo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota existen frases que atravesaron generaciones y quedaron grabadas como verdaderos himnos de la cultura ricotera. Una de las más recordadas aparece en Motor Psico:
“Mi Dios no juega dados, quizá esté a mi favor”.
Detrás de esa línea cargada de misterio, poesía y oscuridad, existe una historia inesperada que conecta al rock argentino con uno de los debates científicos más importantes del siglo XX.
EINSTEIN Y LA FRASE ORIGINAL
El origen de la idea se remonta al 4 de diciembre de 1926, cuando Albert Einstein escribió una carta al físico Max Born cuestionando los principios de la mecánica cuántica. Allí dejó una frase que se volvería histórica: “Dios no juega a los dados con el universo”.

Einstein rechazaba la idea de que el universo estuviera gobernado por probabilidades y azar. Para él, detrás de todo existía un orden preciso e inalterable.
LA RELECTURA DEL INDIO SOLARI
Sesenta años más tarde, el Indio Solari tomó esa idea y la resignificó dentro del clima oscuro y urbano de “Motor Psico”, una de las canciones centrales de Oktubre. Pero en la versión ricotera ya no hay física teórica ni debates científicos. El “Dios” del Indio aparece asociado al destino, al poder y a una sensación de alienación que atraviesa gran parte del disco. La frase deja de hablar del universo para convertirse en una metáfora del control, la paranoia y la incertidumbre de una época.
EL CLIMA DE “OKTUBRE
”Lanzado en 1986, “Oktubre” terminó convirtiéndose en una de las obras más influyentes del rock argentino. Con guitarras densas, climas post-punk y el arte visual de Rocambole inspirado en el constructivismo ruso, el disco construyó una estética propia que todavía hoy sigue vigente entre generaciones de fanáticos. Dentro de ese universo, “Motor Psico” quedó como una de las canciones más simbólicas y enigmáticas de Los Redondos.
CUANDO LA CIENCIA SE CRUZÓ CON EL ROCK
Lo que comenzó como una discusión científica sobre física cuántica terminó transformándose, décadas después, en una de las frases más recordadas del rock nacional. Entre laboratorios, filosofía y guitarras distorsionadas, Einstein terminó filtrándose en el corazón de una canción ricotera sin imaginar que aquella reflexión sobre el universo iba a convertirse en parte de la cultura popular argentina.
A casi cuatro décadas del lanzamiento de “Oktubre”, la frase sigue viva entre recitales, banderas y generaciones de fanáticos que todavía encuentran en Los Redondos mucho más que música: una forma de mirar el mundo.
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