PATRIMONIO, TURISMO Y DESARROLLO.

Ruta 4, Circuito Picunche, Turismo Originario y una discución que va más allá de una obra necesaria de asfalto.

La Ruta provincial N° 4 que conecta al departamento ñorquin con la ruta nacional N° 40, podría formar parte de un corrededor turístico clave para que el departamento implemente oportunades mediante el Turismo Originario, una herramienta que conserva la cultura, el patrimonio de los pueblos y genera desarrollo económico.

EL HUECÚ, 31 de mayo de 2026.- Durante los últimos días volvió a instalarse el debate sobre el estado de la Ruta Provincial 4, el camino que conecta El Huecú con la Ruta Nacional 40 y que desde hace años forma parte de los reclamos históricos del Norte Neuquino.

Sin embargo, detrás de la discusión sobre el asfalto existe una pregunta mucho más profunda: ¿qué oportunidades está dejando pasar Neuquén al no mirar este corredor desde una perspectiva integral?

La Ruta Provincial 4 no solamente une localidades. También atraviesa territorios cargados de historia, identidad cultural y tradiciones productivas que forman parte de la construcción histórica del norte provincial.

UN CORREDOR CON HISTORIA

El trazado conecta sectores vinculados a antiguas rutas de arreo utilizadas por generaciones de crianceros y comunidades mapuches durante los ciclos de invernada y veranada.

A lo largo de este corredor se encuentran parajes rurales, campos de pastoreo, antiguos puestos y territorios comunitarios que forman parte de una práctica ancestral que aún continúa vigente: la trashumancia.

Cada año, cientos de familias trasladan sus animales desde los campos bajos de invernada hacia las veranadas cordilleranas, manteniendo una tradición productiva que constituye uno de los rasgos culturales más distintivos del Norte Neuquino.

Por estos caminos no solamente circulan vehículos. También transitan historias, costumbres y modos de vida que forman parte de la identidad regional.

EL CIRCUITO PICUNCHE

Especialistas y referentes territoriales sostienen que esta zona podría transformarse en un circuito turístico con identidad propia.

La propuesta se apoya en la posibilidad de integrar localidades, parajes y comunidades a través de recorridos que permitan conocer la historia de los pueblos originarios, la cultura criancera, los caminos de la trashumancia y los paisajes del departamento Ñorquín.

A diferencia de otros destinos consolidados de Neuquén, este corredor ofrece una experiencia ligada al patrimonio vivo del territorio.

La posibilidad de recorrer antiguos caminos de arreo, conocer formas tradicionales de producción, acceder a experiencias vinculadas al turismo comunitario y comprender la relación histórica entre las comunidades y el territorio aparece como una alternativa con enorme potencial.

TURISMO ORIGINARIO Y DESARROLLO LOCAL

En distintas regiones de Argentina y América Latina, el turismo comunitario y cultural se ha convertido en una herramienta para generar ingresos, fortalecer identidades y preservar tradiciones.

El Norte Neuquino posee condiciones excepcionales para avanzar en ese sentido.

La presencia de comunidades originarias, la vigencia de la trashumancia, los paisajes de montaña, los territorios rurales y el valor histórico de la región constituyen recursos que podrían integrarse en una estrategia turística de largo plazo.

En ese contexto, la conectividad deja de ser únicamente una cuestión vial y pasa a convertirse en una herramienta de desarrollo.

LA HISTORIA MINERA DE COLIPILLI

Otro de los elementos que forman parte de este corredor es la historia minera de Colipilli.

La región tuvo durante décadas una fuerte actividad extractiva vinculada a distintos emprendimientos mineros que dejaron una profunda huella económica y social en las comunidades locales.

Hoy, esos antecedentes forman parte de la memoria colectiva del territorio y representan otro componente con potencial para futuros circuitos históricos y patrimoniales.

UNA DISCUSIÓN QUE VA MÁS ALLÁ DEL ASFALTO

Durante años la discusión sobre la Ruta Provincial 4 estuvo centrada en la cantidad de kilómetros pendientes de pavimentación.

Sin embargo, el verdadero debate podría ser otro.

La pregunta ya no es solamente cuándo llegará el asfalto.

La pregunta es qué modelo de desarrollo imagina Neuquén para una de las regiones con mayor riqueza cultural, histórica y territorial de la provincia.

Porque detrás de la Ruta 4 existe una oportunidad que todavía espera ser descubierta.

Y quizás el mayor desafío sea comprender que no se trata únicamente de una obra vial.

Se trata de conectar comunidades, historia, cultura y futuro.

FUENTE: Entrevistas a referentes territoriales y antecedentes históricos de la región.

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