Neuquén, 11 de junio de 2026.- Cada primavera y verano, sus flores anaranjadas aparecen entre los caminos, los bosques y las laderas cordilleranas de Neuquén. Para muchos es simplemente una planta más del paisaje patagónico. Sin embargo, detrás de la Mutisia existe una historia que mezcla naturaleza, cultura e identidad.
La Mutisia decurrens, conocida por el pueblo mapuche como Quiñilhue, fue declarada Flor Provincial del Neuquén mediante la Ley 2465, sancionada en 2004. Desde entonces se convirtió en uno de los símbolos naturales más representativos de la provincia.
Su presencia es habitual en distintos sectores de la cordillera neuquina, donde sus llamativos pétalos de color naranja destacan entre la vegetación nativa. Pero la importancia de esta flor va mucho más allá de su belleza.
UNA LEYENDA QUE ATRAVIESA GENERACIONES
La tradición oral mapuche cuenta que hace muchos años dos jóvenes pertenecientes a comunidades enfrentadas se enamoraron profundamente.
A pesar de las diferencias entre sus familias y de la oposición que encontraban a su relación, decidieron permanecer juntos. La historia relata que intentaron escapar para construir una vida lejos de los conflictos que dividían a sus pueblos.
Sin embargo, fueron descubiertos y perseguidos. La tragedia alcanzó a los jóvenes antes de que pudieran concretar su sueño.
Según la leyenda, al día siguiente, en el lugar donde habían perdido la vida, apareció una flor desconocida de intensos pétalos anaranjados. Aquella flor fue llamada Quiñilhue y quedó asociada para siempre al recuerdo de aquel amor imposible.
UN SÍMBOLO DE AMOR, MEMORIA Y RECONCILIACIÓN
Con el paso del tiempo, la historia trascendió generaciones y se transformó en parte del patrimonio cultural neuquino.
La Mutisia pasó a representar valores profundamente ligados a la identidad de la provincia: el amor que desafía las diferencias, la memoria de quienes ya no están y la reconciliación entre pueblos y comunidades.
Por eso, cuando en 2004 fue elegida como Flor Provincial, no solo se reconoció una especie característica de la flora neuquina, sino también una historia que forma parte de la memoria colectiva del territorio.
MÁS QUE UNA FLOR
Hoy la Mutisia continúa creciendo en distintos rincones de la cordillera patagónica y sigue siendo observada por turistas, pobladores y amantes de la naturaleza.
Sin embargo, para muchos neuquinos su verdadero valor no está únicamente en sus colores o en su belleza natural.
Está en la historia que representa.
Porque detrás de cada flor anaranjada que florece en los paisajes neuquinos sobrevive una antigua leyenda que convirtió a la Mutisia en un símbolo de amor, memoria y reconciliación.
FUENTE: Ley Provincial 2465. Información turística y cultural de la Provincia del Neuquén. Tradición oral mapuche.
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