Neuquén, 15 de junio de 2026.
AIRES NUEVOS NQN: Usted sostiene que la aplicación de la Ley 2448 sobre animales sueltos afecta directamente a crianceros y comunidades rurales. ¿Por qué considera que esta situación pone en riesgo la identidad y la forma de vida del campo neuquino?
RICARDO PINO:
Yo entiendo que la Ley 2448, si bien toma la ley de tránsito y el marco de la ley Gorosito, es una ley que está transversalmente atacando la vida del campo. No está planteando una solución, porque la gente del campo tiene una forma de ser, tiene una identidad, una forma de construir el año de trabajo y un territorio en el cual, por su geografía, por sus estaciones anuales y por el ordenamiento político que generó el Estado para desarrollar la actividad de crianceros, con estas leyes que sancionan el salir a trabajar, yo creo que está rompiendo la identidad.
Esta ley rompe la identidad porque justamente ataca el punto más sensible de la moral de un hombre de trabajo, que es su psicología.
Uno podría decir que la sanción es solamente para los animales que andan sueltos. Pero ya en el primer trabajo que hizo la provincia quedó reflejado que no les importa si tienen que trasladar animales cientos de kilómetros. Incluso se produjo una situación que generó preocupación entre pobladores de la zona de la Ruta 23.
¿Por qué sostengo que esta ley rompe la forma de ser y la identidad de la gente de campo? Porque sale al encuentro de la realidad del hombre de campo, la invade. Esto no sale a resolver nada, sale a generar una grieta que va a durar mucho tiempo si no se deja de aplicar o no se corrige.
AIRES NUEVOS NQN: En su publicación menciona que durante décadas el Estado promovió la crianza de ganado en campo abierto pero nunca resolvió de manera definitiva la situación de las tierras fiscales. ¿Cuál es hoy el principal problema que enfrentan los pequeños productores en relación con la tierra?
RICARDO PINO:
La mayoría de la juventud se está yendo del campo y están quedando los viejos solos, sin alambrados y con el mismo capital que tenían hace cincuenta años, sosteniéndolo como una forma de ser.
Ese abandono total que ha hecho el Estado, aunque muchas veces aparezca en discursos o programas, jamás llegó al cien por ciento de la gente que realmente trabaja y necesita resolver problemas vinculados a la tierra.
La realidad de la tierra fiscal hoy es pésima si lo miramos desde lo que el Estado debe hacer. Se generan conflictos, violencia y disputas que antes no existían de la misma manera. Hay familias que llevan más de un siglo en determinados lugares y hoy deben enfrentar situaciones que podrían haberse resuelto hace muchos años.
La provincia necesita un programa estructural que permita que la gente sea propietaria y después pague los impuestos que correspondan. Primero hay que resolver el problema de fondo.
AIRES NUEVOS NQN: Usted afirma que existen más de dos millones de hectáreas fiscales y alrededor de diez mil pequeños productores en una situación de abandono administrativo. ¿Qué medidas concretas debería tomar el Estado para resolver este conflicto histórico?
RICARDO PINO:
Cuando digo que hay dos millones de hectáreas fiscales y entre nueve y diez mil pequeños productores, hablo de una realidad concreta.
En el campo tenemos que contar cuatro generaciones: abuelos, padres, hijos y nietos.
Las fiestas populares de Neuquén hablan de identidad. La Fiesta del Veranador, del Regreso del Veranador, del Chivito, del Arriero, del Puestero, del Criancero, del Ñaco, de la Tradición, de la Yerra y el Pial. Todas reflejan una forma de vida.
Por eso digo que el Estado debería haber resuelto estos conflictos hace muchos años.
El abandono administrativo existe cuando una persona llama durante meses o años y no obtiene respuestas. El Estado debería recorrer las regiones, identificar a quienes llevan décadas poblando, produciendo, construyendo mejoras y sosteniendo a sus familias en el territorio.
La única mano real que puede dar el Estado es entregar el título. Eso permitiría acceder a créditos, planificar el futuro y acompañar los proyectos de las nuevas generaciones.
La gente se está despertando y ya no acepta más ser tratada con tanto destrato.

AIRES NUEVOS NQN: Algunos funcionarios sostienen que la presencia de animales en rutas representa un riesgo para conductores y turistas. ¿Cómo responde usted a ese planteo y qué soluciones propone para compatibilizar la producción rural con la seguridad vial?
RICARDO PINO:
Hay funcionarios que sostienen que los animales sueltos en la ruta generan un riesgo. Yo creo que quienes generaron esta ley o tienen una mirada equivocada de la realidad rural o no conocen cómo funciona la vida cotidiana del campo.
Para hacer leyes con sentido común hay que caminar la provincia durante todo el año.
Ya lo decía Aristóteles: una ley que el pueblo no acepta como ley termina siendo una imposición.
La solución es sencilla. Si el Estado entrega con responsabilidad las tierras y define claramente los pastoreos, desaparecen muchos conflictos. La gente del campo conoce el cerro, el arroyo, la huella y el movimiento natural de los animales.
Yo no hablo contra un gobierno en particular. Hablo del Estado. Mi familia vive vinculada al mismo territorio desde fines del siglo XIX y todavía estamos intentando resolver situaciones que deberían haberse solucionado hace décadas.
Por eso digo que la solución es darle el título a la gente para que se haga responsable de producir y desarrollarse.
AIRES NUEVOS NQN: ¿Cuál es el mensaje que quiere transmitir a los crianceros, comunidades mapuches y autoridades provinciales ante este debate que hoy genera preocupación en gran parte del interior neuquino?
RICARDO PINO:
El mensaje que siempre me interesó transmitir es que hay que resolver definitivamente el tema de las tierras en la provincia del Neuquén.
Lo planteé públicamente hace tiempo porque considero que es la discusión más importante para el futuro del campo.
Tanto las comunidades mapuches como la población criolla y los pequeños productores necesitan seguridad jurídica para desarrollarse.
La tierra es el patrimonio de la gente rural. Sin embargo, la ausencia del Estado genera conflictos, especulación, usurpaciones y disputas que terminan afectando a quienes realmente viven y trabajan en el territorio.
Mi mensaje es que la gente no baje los brazos. Hay que trabajar para terminar con este problema histórico y avanzar en la legalización definitiva del uso de la tierra.
Tanto el mapuche como el criollo padecemos una realidad cotidiana difícil y eso termina afectando a generaciones enteras.
AIRES NUEVOS NQN: En su publicación usted advierte que “cuando el pueblo se levanta no lo para nadie”. ¿Cree que está creciendo un malestar social en el campo neuquino? ¿Qué señales observa en los productores y pobladores rurales?
RICARDO PINO:
Cuando digo que cuando el pueblo se levanta no lo para nadie, hago referencia a momentos en los que la sociedad siente que quienes toman decisiones se alejan demasiado de la realidad.
Creo que está creciendo un malestar en el campo neuquino.
La gente está enojada, está triste y muchas veces se siente traicionada por las instituciones que deberían protegerla.
Durante los últimos tiempos muchas personas me llamaron para contarme problemas relacionados con tierras fiscales, conflictos administrativos y dificultades para desarrollar sus actividades productivas.
Hay productores que sienten que cada vez tienen más obstáculos para trabajar y menos herramientas para progresar.
Eso genera frustración y preocupación.
Lo que me preocupa es que ese malestar termine generando más grietas en lugar de soluciones.
Lo que necesitamos es resolver los problemas definitivamente para que el campo siga produciendo, sosteniendo la identidad neuquina y aportando al desarrollo regional.
FUENTE: Entrevista exclusiva realizada por AIRES NUEVOS NQN al payador neuquino Ricardo Pino.
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