ZAPALA, 28 de enero de 2026. – No hay sombra, no hay agua y, sobre todo, no hay respuestas. En el sector Espinazo del Zorro, lo que debería ser el ciclo natural de la trashumancia se ha convertido en una agonía a cielo abierto. Las familias Lincopan y Mena, custodios de una tradición que define la identidad neuquina, hoy son náufragos del asfalto: sus animales mueren en la banquina de la Ruta 46 porque una tranquera cerrada les impide el paso a la vida.
El drama de ser invisible: Norma Alicia Lincopan no habla de burocracia, habla de un dolor que se siente en el cuerpo. “Estamos desde las 10 de la mañana hasta las 7 de la tarde a la siga de las chivas sobre la calle. Estamos sin comer, tratando de sobrevivir”, relata con la voz quebrada por el cansancio y la impotencia.
El instinto del animal es sabio: buscan el cerro, buscan el agua de las veranadas del Río Catán Lil. Pero se chocan con un candado. El bloqueo en el campo de la familia Rambeaud ha convertido la ruta en un cementerio de esperanzas, donde los crianceros deben vigilar minuto a minuto que su único sustento no termine desbarrancado o bajo las ruedas de un camión.
Funcionarios de escritorio ante una crisis humanitaria: La indignación se vuelve rabia cuando los crianceros ven la desconexión del poder político. Según denuncian, los inspectores de Tierras de la Provincia llegaron a la zona pero ni siquiera se bajaron del vehículo para sentir el rigor del sol o constatar el estado de los animales:
- Indiferencia oficial: “Vinieron a verificar y ni siquiera se tomaron el atrevimiento de ir hasta la veranada”, sentenció Norma.
- La trampa del callejón: El gobierno propuso un “callejón de arreo” como solución, pero los crianceros advierten que es una sentencia de muerte si no se garantiza el acceso al pastoreo previo.
¿Justicia para quién? Con el respaldo legal de la Dra. Piuque Leuno, las familias denuncian un “favoritismo” que lacera. Mientras particulares vinculados al poder cierran pasos históricos con total impunidad, los pequeños productores son empujados a rutas peligrosas donde sus animales, debilitados, se desbarrancan. No es un conflicto de papeles; es una lucha contra el exterminio de una forma de vida ancestral.

Un grito de auxilio al Gobernador: Despojados de asistencia social y olvidados por los organismos oficiales, las familias lanzan un último grito ante la inminencia de una pérdida total de su producción. Exigen la intervención directa del Gobernador de la Provincia para abrir la huella de manera urgente. No piden subsidios ni limosnas, piden que se les permita transitar los caminos que sus abuelos ya caminaban.
“Es algo tan feo ver sufrir al animal por no llegar a su pastoreo. Estamos totalmente abandonados”, concluyó Lincopan, resumiendo el sentir de quienes hoy se sienten extranjeros en su propia tierra.
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Este informe de AiresNuevosNQN es un testimonio crudo del abandono en el interior neuquino. Nuestra labor se ampara en los derechos garantizados por la Constitución Nacional y la Ley 26.032, que reconoce la libertad de expresión y la difusión de información como pilares fundamentales de nuestra democracia.