AÑELO, 21 de junio de 2026.- Días atrás, se informó sobre el hallazgo de un dinosaurio herbívoro de 83 millones de años cuyos restos presentan características anatómicas que podrían corresponder a una especie aún no registrada por la ciencia.
Ahora, el paleontólogo Juan Porfiri brindó una entrevista exclusiva a AIRES NUEVOS NQN y reveló nuevos detalles sobre cómo se produjo el descubrimiento que actualmente es estudiado por investigadores neuquinos y especialistas de la Universidad La Sapienza de Roma.
Según explicó en diálogo con este medio, los primeros restos aparecieron en junio de 2023 durante tareas de monitoreo paleontológico realizadas en la zona de Aguada del Chañar, mientras se desarrollaban trabajos vinculados a una locación que estaba siendo abierta por YPF.
“En esos monitoreos aparecieron los primeros huesos y fue ahí que se siguió trabajando en la extracción del dinosaurio mientras avanzaba toda la actividad hidrocarburífera”, relató.

UN RESCATE EN SIMULTÁNEO CON LA ACTIVIDAD PETROLERA
Porfiri destacó que la recuperación del material se realizó mientras continuaban los trabajos en el área.
“Fue un trabajo en simultáneo donde pudimos rescatar muchas piezas en un tiempo récord”, señaló.
Los restos fueron trasladados posteriormente al Museo del Desierto Patagónico de Añelo, institución dependiente de la Municipalidad de Añelo que mantiene convenios de trabajo con la Universidad Nacional del Comahue.
Desde entonces comenzó un proceso de preparación y análisis que continúa hasta la actualidad.
PIEZAS QUE DESPIERTAN EXPECTATIVAS
Durante estos años los especialistas lograron recuperar cerca de quince vértebras de la cola, vértebras dorsales, partes de la cadera, huesos de las extremidades y otros elementos anatómicos en un notable estado de conservación.
Fue precisamente durante la preparación de esos materiales cuando comenzaron a aparecer las primeras señales que llamaron la atención de los investigadores.
“Empezamos a ver algunos rasgos anatómicos que no tenemos registrados en otros dinosaurios conocidos”, explicó Porfiri.
Por ese motivo, los científicos consideran posible que el ejemplar represente una especie diferente a las ya identificadas, aunque remarcan que todavía es necesario avanzar en los estudios para confirmarlo.
UNA INVESTIGACIÓN ENTRE NEUQUÉN Y ROMA
El trabajo científico involucra al Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG), organismo de doble dependencia entre el CONICET y la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), a la Municipalidad de Añelo y a la Universidad La Sapienza de Roma.
En el proyecto participa además el estudiante de doctorado Luca Matteoni, quien desarrolla parte de su investigación académica sobre el material recuperado en Neuquén.
Según explicó Porfiri, esta colaboración internacional permitirá profundizar los análisis y avanzar en la descripción científica del ejemplar.

EL VALOR DEL MONITOREO
Para el investigador, la historia del hallazgo también demuestra la importancia de los monitoreos paleontológicos realizados en áreas sensibles.
Fue precisamente ese trabajo preventivo el que permitió detectar los restos fósiles antes de que se perdiera información científica valiosa.
“El monitoreo del área mientras se realizaban movimientos de suelo permitió descubrir este fantástico animal”, destacó.
Mientras continúan los estudios, los investigadores esperan obtener nueva información que permita determinar si el ejemplar representa efectivamente una nueva especie de dinosaurio del período Cretácico.
FUENTE: Entrevista exclusiva de AIRES NUEVOS NQN al paleontólogo Juan Porfiri.
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